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¿Pastillas?

por Constantinopla @ 2008-02-15 - 19:37:20

Desde que murió mi padre mi madre no puede dormir. Nunca ha tenido un buen dormir, supongo que salir a regar las huertas desde los cuatro años a las tres de la madrugada le debió alterar el sueño de manera crónica.

Algunas personas le recomendarón que fuese al médico. La mujer así lo hizo, la medica de cabecera le dio un volante para el psiquiatra. La pobre mujer acudió a la cita, y no había abierto la boca, cuando el médico le extendía varias recetas y la despachaba.

El día del tanatorio, la tanatosala parecía más bien una narcosala, yo no salia de mi asombro cuando veía a mis tías y mi hermana sacar con una facilidad realmente increible lexatín, prozac, valium, orfidal, diazepán, estaban empeñadas en que mi madre se atiborrase de esas cosas, y a la vez ellas mismas se tomaban un comprimido de las pastillas que ofrecian.

No entiendo esta sociedad. Sabía que nos habían engañado, que teniamos que ser eternamente jovenes, delgados y guapos. Lo que yo no sábía es que además tenemos que aparentar ser permanentemente felices.

Si estas hecho polvo te tomas una pasti, legal por supuesto, pero droga al fin y al cabo.

Cuando mi madre regreso del medico, sin decir palabra se dirigió al cubo de la basura y tiró todas la recetas. Me miró y dijo una de las frases más lúcidas que he oido en los últimos años.

- No estoy enferma, lo que tengo no es una enfermedad metal que logicamente se curaría con pastillas. Lo que tengo es una inmensa pena por que he perdido de golpe y sin esperarlo al amor de mi vida con el que llevaba 47 años.

Me quedé tiesa, que verdad tan grande, tan cruel y tan madura.

No sé cual es la razón para el proceder de esta sociedad, ¿incomoda tanto ver un duelo? (es eso lo que tiene mi madre) ¿hay que barrer el dolor debajo de un felpudo, que no se vea para no desmontar el tinglado?

A mi madre, por su coraje, por su sabiduría y por que no puedo restituirle lo que más echa en falta.


 
 

Todavía más abajo

por Constantinopla @ 2008-02-05 - 13:27:52

En mi última entrada hablaba de que todo puede ser peor. Es increible comprender que hasta las certezas que si que tenemos adquiridas pueden ser cruelmente más ciertas que nunca.

Todo puede ser increiblemente peor. Cuando crees tocar fondo, descubres que hay un fondo más abajo. Cuando esto sucede comprendes que puedes caer hasta el infinito, esa es la diferencia entre las personas que se hunden y creen tocar fondo y las que aprendemos que siempre puede ser peor, que no tiene por que existir un fondo, que puede haber una caida eterna.

Puede parecer un discurso lapidario, pero no lo es, lo que algunos llaman mal de ojo, lo que otros llaman gafe, otros mala suerte e incluso algunos depresión yo lo llevo con la mayor resignación, deportividad o paciencia, y a veces hasta con sentido del humor.

El 6 de noviembre nos anunciaron que a mi padre le tenian que operar del corazón para sustituirle la válvula aórtica. Es una operación con un porcentaje de exito de 9.999 sobre 10.000, no está mal. El día 5 de enero mi padre habría cumplido 67 años, lo celebramos en el tanatorio, había muerto el día 4 a las 9 de la noche.

Resuellos desde el infierno

por Constantinopla @ 2007-10-15 - 19:14:41

Recuerdo que mi último post era el de una plañidera del siglo XXI, terminaba de perder mi empleo.

Para los que se encuentren en estos momentos o en un futuro se encuentren en una situación similar, voy a permitirme prestarles el siguiente consejo:

¡¡¡¡¡PROHIBIDO!!!!! preguntarse ¿Que más me puede pasar?

Yo sé que es fácil caer en la tentación de hacerlo, pero por lo que ustedes quieran, por favor, no lo hagan. No sé si se trata de algún conjuro para que las parcas, o quizás una meiga despistada (que haberlas hailas), desate su ira sobre usted, se desencadena así un cúmulo de sucesos desatinados, que le haran mirar atrás pareciéndle la situación inicial una completa abicoca.

Tras mi despido, decidí seguir adelante con las vacaciones que entes de saber la fatal noticia de mi pérdida de trabajo había planificado y pagado. Al fin y al cabo llevaba 17 meses sin vacaciones, y que me quedara sin empleo, no significaba que no estuviera cansada y necesitase tomar resuello.

Así, me dispuse a pasar una maravillosa semana en la ciudad de la luz, trataría con la contemplación de su belleza, restablecer mi maltrecho ánimo.

París, como es constumbre, me recibio con una portentosa tromba de agua. Y digo como es costumbre, por que a mi me deberian pasear por el mundo en pariguelas como al santo, por que a donde voy llueve.

Recapitulemos:

Mi primer viaje a París, mi primera compra fué un chubasquero mes de julio de 2001.

Roma, julio de 2002, tremenda tromba de agua nada más llegar.

Tunez, julio de 2003, increible pero cierto, me las prometia yo felices, pero la maldición de las capitales de estado volvió a hacer de las suyas, nada más entrar el autocar en la capital, comenzo a llover, ante las miradas atonitas del resto de pasajeros y del propio guia natural del pais.

Lisboa, noviembre de 2004, toda una jornada visitando todos los recintos cerrados que tenia programados para todo el viaje, ya que literalmente no se podía caminar de la que caía, y como siempre según puse el pie en el país luso.

Berlín, julio de 2005, para que variar la tendencia.

Budapest - Praga, septiembre de 2006, no fueron grandes chaparrones, pero por supuesto no me prive de hacer uso del chubasquero.

Paris julio 2007, sin comentarios.

Pues tras esperar pacientemente 6 horas a que amainara el aguacero, por fin nos pusimos en marcha para dar inicio a lo que iva a ser una eshaustiva visita a la ciudad más bonita que hasta el momento he visto. No me preocupo demasiado la adversa coyuntura, tenía ante mi 8 días completos que darían mucho de si.

Al día siguiente, madrugamos y hay que reconocer que cundió la mañana, dimos un bonito paseo por las orillas del Sena, vimos la Saint Capelle, Notre Damme, la Consegerie y buena parte del barrio latino. Tras una buena musaka, tiempo había de comer la deliciosa comida francesa, decidimos ir a ver el barrio de los pintores, el molino rojo y el sagrado corazón (lo castellanizo por que seguro que si trato de ponerlo en frances, meto la pata).

Bueno, pues tras dar un agradable paseo por el barrio de los pintores, al bajar la maravillosa escalinata del sagrado corazón, mi adoradísima pareja metió un pie en una alcantarilla, la única y diminuta que allí había y se fué al suelo.

No quedó en una risotada mía, nunca lo he podido remediar, si alguien se caé, yo me parto de la risa, ya sé que es una absoluta falta de consideración y de educación, pero juro que no lo puedo remediar, es como un acto reflejo.

Todavía veo los ojitos de mi pareja, que me miraban horrorizados, por que aquello no parecía que iva a quedar en una anecdota simpatica.

Al día siguiente, decidimos acercarnos a un hospital, ya que después del terrible incidente, "mi golondrino" no podía soportar el dolor en el pie izquierdo. Habiamos esperado prudencialmente la tarde-noche del día anterior, aplicando hielo en la zona afectada, para ver si sólo se trataba de una contusión.

Tras tres horas en urgencias, mezclando nuestro macarrónico inglés, español y mímica, conseguimos hacernos entender y también entendimos, que se había roto el quinto metatarso. En una hora consegui adelantar el vuelo para el día siguiente, comprar muletas, inyecciones de eparina, cancelar el resto de la reserva que teniamos en el hotel y convertirme en una improvisada practicante, por que fue a mua a la que le toco poner las inyecciones.

Adios a las vacaciones y a nuestro viaje de recien amancebados.

Pero la pesadilla no termina aquí, llegamos al momento aeropuerto, en que despues de buscar el mostrador de información, hubo a tres metros de mi una explosión controlada, lo puedo jurar. Despues de hablar con todo dios, para que me proporcionaran una silla de ruedas para mi maltrecho y escayolado golondrino, finalmente tuve que llevarle hasta donde pude en el carro de las maletas. El vuelo estaba a punto de salir y llevabamos dos pacientes horas esperando con una sonrisa la silla de ruedas al lado del mostrador de información. Lo sé, me desaté, empece a gritar en inglés, no sé frances, iva a perder el vuelo, todo mi panegirico concluyo con una de mis más brillantes frases;

This country is a bananac republic.

Ya lo sé, no es muy buena, pero lo cierto es que en España estamos bastante más concienciados, y me hubieran puesto una silla de ruedas desde el primer momento, de hecho la tuvimos nada más aterrizar en Barajas a pie de avión.

Finalmente, el Golondrino tuvo que llegar al avión con muletas, pasando por las cintas transportadoras de esta guisa, e incluso, el arco del detector de metales lo tuvo que atravesar a la pata coja, mientras pasaban las muletas por el detector de metales, vamos, una autentica verguenza.

El resto del verano, para rematar el tomate me lo he pasado encerrada con mis suegros, ¡toma viaje de recien amancebados!, en el chalet de los mismos, para que me ayudasen a cuidar del golondrino, para que yo pudiera aprovechar algo de tiempo para escibir mi tesis doctoral.

El golondrino ya anda y ya se ha incorporado al trabajo, y yo sigo encerrada escribiendo mi tesis, recorriendo este largo túnel, espero que el final este cada vez más próximo, aún no veo la luz al final del mismo.

La soledad del corredor de fondo

por Constantinopla @ 2007-07-09 - 09:01:43

Llevaba mucho tiempo sin escribir, y la verdad es que no puedo preveer cuando lo haré de nuevo. En este tiempo he dejado de ser una hija parasitaria, oseasé, me he independizado, tenía pensado contar como ha sido la boragine, pero no me quedan ganas. Entre tanto me he casado, oseasé me he ido a vivir con mi pareja. Y cuando pensaba que placidamente iva a llegar mi momento de tranquilidad, vacaciones incluidas, mi jefe me ha anunciado que cierra la empresa por enfermedad, dicho de otro modo, me quedo en paro con 32 años.

Esta vez resulta diferente, estoy muy muy cansada, y ahora ya no vivo en casa de mis padres, lo que hace que me recorra un especie de escalofrio por la espalda, no es de miedo, es de terror o pánico.

Me licencié a los 22 años, el CAP, lo obtuve a los 23 recien cumplidos, por aquel entonces hice mi primer curso de informatica. Mediados los 23 empecé mi primer master, con licencia de supervisror de instalaciones radiactivas incluido, lo que quiere decir que la sempiterna niña de letras, tuvo que enfrentarse a la física y la química ante el consejo de seguridad nuclear, entonces me senti orgullosa de superar aquello, pensé que lograría todo aquello que me propusiese.

A los 24 saqué mi segundo master, esta vez de documentación. Justo al terminar tuve mi primer empleo, sin contrato, por supuesto, teleoperadora de encuesta telefonica, por 600 pesetas la hora, acinada en una habitación con 25 teleoperadores más, soportando insultos de los que entonces eran mis jefes.

Ese mismo verano tuve mi primer empleo con contrato, en la Biblioteca Nacional, uno de esos contratos de inserción laboral, que consisiten en 5 meses y a la calle, para que obtengas experiencia.

Al finalizar aquello, empece a trabajar en Hacienda, para cubrir la campaña de Renta, osea que apremdí, nociones de gestión fiscal.

Me volví a quedar sin empleo al finalizar la campaña de renta, pero ya hacia un año que iva todos los días a una academia de inglés, para reforzar mi curriculum. Regresé al lugar donde trabajaba como teleoperadora, para poder costearme la academia.

Volví a trabajar de nuevo en la campaña de renta del año siguiente, y de ahí a un nuevo contrato de inserción laboral en la Biblioteca Nacional, todo ello sin abandonar mis clases de inglés.

Cuando pensaba que me quedaba de nuevo esperando la nueva campaña de renta, entré a formar parte en la plantilla de una afamada editorial inglesa, en la que me explotarón durante 3 años y siete meses, y que como explique en un post anterior me echaron improcedentemente cuando menos me lo esperaba.

Mientras trabajé en aquella editorial, seguí con mis clases de inglés, y comence mis estudios de doctorado, sacando en dos años el DEA (diploma de estudios avanzados).

Durante los 7 meses de paro, que siguieron a mi despido, obtuve una beca para escavar en una campaña arqueologica, en la que estuve literalmente a pico y pala. Y aproveché para sacarme mi tercer master, esta vez, en lenguajes de programación aplicados a la web. Además de escribir tres artículos y dar dos ponencias, en congresos de arte prehistórico.

Al finalizar me incorporé a trabajar en una inmobiliaria, en la que no me salian las cuentas, por lo que trate de huir con toda celeridad, por que viendo el funcionamiento de la misma, el futuro inmediato sería el cierre y por tanto el fin de mi empleo.

Por una vez conseguí mis propositos, y a los dos meses y medio, conseguí lo que parecio un empleo mejor, en una empresa pequeña de instalación de gas, pequeña, pero esta vez si que me salian las cuentas. Mientras tanto he continuado mi doctorado, y gastando buena parte de mis escasas vacaciones en irme a campañas arqueologicas y escribir dos artículos más. Y ahora, cuando ya llevaba un año y me tenian que hacer el indefinido, mi jefe, muy enfermo, decide arrojar la toalla y jubilarse, cosa que comprendo.

Conclusiones:
- Estoy de nuevo en paro, y ahora con 32 años, y emancipada con lo que el miedo y el cansancio es mayor.

- Nunca he sido mileurista.

- La gente dice que no me preocupe que algún día me irá muy bien

Simplemente os pregunto:

¿Os parece exagerado que desde hace una semana, esté llorando a todas horas y cuando mire hacia el futuro sólo vea una especie de humareda muy muy negra?

A desaprender lo aprendido

por Constantinopla @ 2007-02-15 - 09:10:20

Cuando tenía entre 15 y 20 años, es decir, cuando era una estupida, histérica, dramática adolescente, pensaba que todo lo que ocurría era un mundo. Dotaba a todo lo que sucedía a mi alrededor de una transcendencía asombrosa, sobre todo a las cosas que se referían a relaciones personales. Creía firmemente que existían conspiraciones y engaños, que si Fulanita se junta con Menganita es por que van a confabular contra Zutanita.

Cuando cumplí los veintitantos hasta los treinta, me di cuenta de que no existían tales confabulaciones judeo-masónicas, que era mi histeria adolescente, y si existieron era debido a la misma histeria adolescente. Aprendí a relativizar las cosas, y pensa que la vida adulta consistía en eso, todo se convirtió en algo más racional. Para el amor, cuando se quiere se quiere, y no hay dudas ni nada que pensar, se tira uno a la piscina, no existen los miedos, si hay dudas no hay amor verdadero. En las relaciones de amistad, o se está o no se está, y así un largo etc..., detras de las cosas no hay expedientex X, ni informes pelicanos.

Pues bien, ultimamente que ya tengo treinta y pocos, circustancias a mi alrededor me estám enseñando, que las situaciones rocambolescas existen, que hay mentiras, que las cosas no son blancas ni negras, si no que hay una gran gama de grises, incluso, de colores que nunca hasta ahora había visto. Lo más desconcertante del tema, es que no puedo achacar las cosas que estoy pudiendo ver a mi alrededor, a dios gracias como espectadora, a chiquillerias o a histeria adolescente.

Entonces, ¿que ocurre?

Supongo que el error que he cometido, es atribuir a la edad una madurez acorde, esto sería lo normal, pero la experiencia o la inexperiencia, para el caso es lo mismo, me está demostrando que no es así.
Aunque esto que digo no tiene ningún sentido, creo entender, que la gente está peor de lo que nos imaginamos, lo cual con la vida que llevamos no me extraña, por algún lado teniamos que reventar. Gente aparentemente normal, que se inventa para los demás una vida que no se corresponde para nada con su realidad, gente que abre los correos electrónicos de sus compañeros por problemas laborales, personas a las que se les cae los valores de toda una vida en un instante y personas que se creen que su pareja ve muertos para explicar que se meta todos los dias en su cama, cuando en realidad no quiere que se meta. Lo peor, es que es gente, que siempre he creido que era perfectamente normal, ¿será que esa normalidad que nos han vendido es mentira?, ¿que todos estamos un poco pallá?, ¿o que la normalidad es el escaparate y que todos estamos llenos de neurosis, esquixofrenias etc en mayor o menor grado?

Si esto es así, que mierda de mundo hemos inventado, bien por que provoca esto, bien por que hace mostrar una imagen del ser humano que no se corresponde con su naturaleza, me refiero a la normalidad, que por tanto no existiría.

Una vez analizado esto, mi pregunta es esta, ¿que grado de locura tengo yo y hasta donde sería capaz de llegar?

Desolación

por Constantinopla @ 2007-01-29 - 16:58:18

Ante sus ojos sólo había humedad, las lagrimas de la desesperación, del remordimiento y del desconcierto. Aquel año lo había comenzado comiendo las uvas de la ira, ella misma se las había comprado.

Nunca se le habían dado bien los momentos trascendentales de su vida, las elecciones, de ahora o nunca, siempre habían sido equivocadas. ¿Y ahora que?

Ganar o perder, que amargo era esta vez, por que daba igual lo que hiciese, perdería de todas maneras y las perdidas siempre resultan traumáticas. Sin ni siquiera elegir todos sus cimientos se habian hundido en la cienaga de la indecisión, ciemientos hechos con tapial de valores morales, en los que siempre creyó, y que ella misma había traicionado. ¿Como caminaría a partir de ahora sin referentes?

Esta vez no sería como el Ave Fenix, no renacería de sus cenizas, porque esta vez era su moral la que había muerto, e hiciese lo que hiciese, cuando tuviese valor de tomar una decisión, perdería.

Que molesto se hacia esta vez que el mundo continuase girando como si el seismo interior de ella no existiese. Se sentia cansada, derrotada, avatida y, paradojas, lasciva. Ella, incorruptible, ahora era corrupta, baja y rastrera, poco importaba que ella no lo hubiese buscado, poco importaba que no fuese lo que había planeado, cuando ocurrió, lo consintió, dejo hacer y ahora tendría que elegir o elegirian por ella, pero algo se había roto, lo irrompible, sus principios.

Si no hay rostro, no hay acto

por Constantinopla @ 2007-01-10 - 08:56:47

El otro día al salir de trabajar, vi algo que me llamo la atención. En medio de la calzada, una mujer estaba meando, supe que era una mujer por que exponía su sagrada parte a los transeuntes que por allí deambulabamos. Mientras aliviaba sus necesidades se había tapado la cabeza con el jersey de lana, como si de un futbolista brasileño celebrando un gol se tratase.

Debió pensar, si no ven la cara que más da que me vean los yugoslavios.
Pero señora, el acto en si existe, y es por otra parte una cochinada, además deno tener usted la decencia de darse cuanta que a esa hora pasaban menores por la zona.

Este hecho, aparentemente sin importancía, me ha hecho reflexionar mucho, en este caso no es más que orinar en la vía publica con el agravante del exhibicionismo, pero está manera de proceder, es decir, a cara tapada, se utiliza demasiadas veces, para actos mucho más reprobable que este, terroristas, ladrones o inculpados en juicios, que se tapan la cara, no quieren que se relacionen sus actos con su rostro, por cobardía o por que si ocultan su rostro el acto no es atribuible a ellos.

Lo siento, los actos son los actos, da igual que no tengan rostro, pero una mala acción va a parar a alguna parte, a la conciencia, aunque desgraciadamente creo que algunos de estos individuos que se tapan la cara no tienen conciencia.

A las dos victimas del atentado de E.T.A en la T4, y al gobierno que apostó por la paz a cara descubierta, no salió bien, pero siempre hay que apoyar a los valientes con rostro que luchan por la paz exponiendose al fracaso y la incomprensión, sin gente con esa capacidad de sacrificio no se podrían cambiar las cosas.

Reflejos

por Constantinopla @ 2007-01-04 - 16:32:29

La había conocido en un bar, hasta ahí todo normal, una historia de amor como otra cualquiera. Ella era bella, hasta donde los sentidos no llegán, y el un pequeño hombrecito gris lleno de ensueños.

A menudo Candido pensaba en su inmensa fortuna por haberla encontrado, y a veces, en el cigarro que sigue al coito, le preguntaba como era posible que la hubiese encontrado, y lo más increible, sola.

Ella siempre le relataba sus experiencias anteriores, pobrecita, lo que había tenido que sufrir. Un novio rico al que quiso con locura y murió, ella se quedo sin nada y en la calle. Un negocio emprendido que no funcionó, que la había abocado a un trabajo lleno de preocupaciones y mal pagado, en definitiva un cúmulo de desastres que la habían dejado cansada y desvalida.

Ella lo mimaba, y Candido se dejaba mimar, a veces, ella le besaba tiernamente el lóbulo de la oreja, mientras le susurraba, llévame lejos, vayámonos tu y yo al campo, tendremos animales, nos amaremos y me tendrás para ti solo.

Otras veces el la miraba trajinar, se embelesaba con el contoneo de su caminar, todo su cuerpo se ondulaba al ritmo de su paso, sus muslos se movian sivilinamente, y en aquellos momentos, Diossss!!!, el creía morir de lujuría.

Candido era feliz, ni en sus sueños más ambiciosos había soñado hembra semejante, se enredaba en su cuerpo y en sus palabras, su aroma le producia una placidez cercana a la de las drogas más selectas, las reservadas a los reyes.

Pero un pozo de sombra se cernía ente tan extraordinaria criatura, Candido no lograba comprender que podía ver en él, como alguien no había querido quedarse con ella, y ¿que tenía el para que aquella Diosa se hubiese fijado en el?

Todo era bondad, dulzura y belleza a partes iguales en ella.

De su maravillo cuello, casi tan bello como el del busto de Nefertiti, colgada una cadena de oro, de la que pendía un extraño colgante, un escudo en miniatura, su aspecto era muy antigüo. Candido no era experto en la matería, pero parecía que aquella joya tenía siglos. Jamás se lo quitaba, otro tipo de aditamentos si que los cambiaba, como era de preveer en una mujer coqueta, como ya se imaginaran la elegancia era otra de las virtudes de ella, por tanto combinaba los anillos, pendientes y pulseras en función de la ropa que se pusiese, pero el colgante no se lo quitaba jamás, cierto es, que joya más elegante que aquella no se podía imaginar.

Aquel detalle no llamó la atención de Candido, hasta cierto día en que por un incipiente dolor de muelas, los medicos le recomendaron a ella hacerse una radiografía, algo totalmente rutinario, nada poético para el ambiente que rodea esta historia. La reacción de ella, fué de espanto ante la idea de quitarse el colgante, una conducta desproporcionada rozando la histeria para un suceso tan vanal, nada propio de ella, que era el colmo de la mesura y el saber estar.

Candido la tranquilizó con besos y caricias, prometió guardar a buen recaudo el colgante, y que se lo devolvería nada más salir.

Así lo hicieron, mientras ella entraba en consulta, Candido aprovecho para ir al lavabo, estando lavándose las manos, se miro al espejo, y sintio un irrefrenable deseo de ponerse el colgante. Así lo hizo, de pronto la imagen que le devolvía el espejo se transaformó, el reflejo se tornaba bello, casi angelical.

Tuvo que hacer un enorme esfuerzo, para quietarse el colgante, pues la imagen que recibía de si mismo era de una belleza incomparable, el reflejo que siempre le habían devuelto los espejos no era tan sublime como lo que sus ojos estaban contemplando en ese momento.

Cuando salió de aquel lavabo, seguia absorto ante el fenómeno que acababa de vivir. Ella salía en ese preciso momento de hacerse la radiografía, y presta a recuperar su colgante, que se puso inmediatamente como si le fuera la vida en ello.

Desde aquel día, Candido observaba a hurtadillas el colgante y el reflejo de su amada cuando esta se colocaba delante de alguno, pero no parecía pasar nada.

El diagnóstico de maxilofacial fué claro, el dolor de muelas, provenia de las muelas del juicio, no había hueco para que estas pudieran salir, había que practicar una pequeña intervención sin importancía, en la cual se le extraerían los cuatro premolares.

la intervención no tenía mayor importancia, salvo que por el hecho de que la extracción de las cuatro muelas se haría de un modo simultaneo, por tanto se hacía necesaria una anestesía general.

Ella le entregó de nuevo a Candido el preciado colgante, justo antes de entrar en quirófano, tendida ya en la camilla. Se despidieron con un tierno beso.

A las dos horas, salió de quirófano, todo había marchado bien, pero ella seguia dormida por efecto de la anestesía. Candido se sentó al lado de su lecho, custodiando el sueño de su amada, cuando de pronto, se dió cuenta de que en el bolsillo tenía el preciado colgante.

La primera intención fue la de ponérselo, pero después de un instante, vaciló, y decidío ir al baño de la habitación, descolgó el espejo del lavabo, y lo llevo hacía la cama. Lo colocó delante de ella, para poder ver su reflejo, el rostro de Candido se lleno de horror al comprobar que la imagen que le devolvía el espejo, en nada se parecía a la de su diosa en la tierra. Muy al contrario, sus facciones se tornaban casi mostruosas, la boca se entreabría para mostrar unas fauces repugnantes, y su piel lejos de ser tersa, estaba infectada de pustulas rebosantes de pus. También pudo ver, como entre el reflejo espeluznante y ella se veían imagenes del pasado de ella, como envenenaba a su querido novio rico, como robaba y estafaba y como se reía de el a sus espaldas.

Ahora lo entendía todo, era el reflejo de la crueldad. Horrorizado, tembló, el espejo cayó al suelo haciéndose mil pedazos, salió corriendo de la habitación y del hospital, esa fue la última vez que la vió.

Esta historía se inspira en el Retrato de Dorian Gray y en la vida misma.

Renuncias

por Constantinopla @ 2007-01-03 - 15:33:10

Aquel día fué un perro el que se llevó todos los mimos, a todos nos ha pasado alguna vez, que no atreviéndonos a tocar lo que querenos tocamos lo que esta al lado, miradas bajas y frases interrumpidas, meteduras de pata sonrojantes. Eso es lo que le pasó a Lucia aquella mañana, era muy fría, pero ella no lo sentía, la excitación le impedía sentir los gelidos efluvios de diciembre.

Conversaciones sin impotancia, y a veces la conversación más importante, como soy, como eres, como somos. Y en todo una hondo desasiego, me siento mal y bien al mismo tiempo, pensaba Lucia.

¿Volvería a pasar el tren?

¿Este tren acaso era el suyo?

Después volvió a casa caminando, analizando todo lo que había pasado, Otra vez, no. No quería estar de nuevo pendiente de su teléfono movil, no quería estar pendiente de un maldito sms, de una frase, de los dobles sentidos, hacía tiempo que creía haber superado todo eso, pero de nuevo como una maldición se presentaba todo aquel catálogo de horrores, de nuevo el sentimiento, miedo a que le hicieran daño y hacer daño, en definitiva miedo casi pánico.

¿Porqué la paz es tan aburrida?

¿Porqué ese enganche al caos y a lo desestabilizador?

Se conformará, se dice así misma, esto no es lo planeado, pero siente morirse un poco.

Ninguna respuesta a sus preguntas, sólo una y muy clara a una pregunta no formulada.

La paz está en la renuncía, pero con esa renuncia se muere un poco.

Aquella noche durmió en la esperanza de la resurrección.

La bruma

por Constantinopla @ 2006-12-29 - 09:21:36

La bruma hacía que la atmosfera del cuarto adoleciera de cierta pesadez, por decirlo de otro modo, el aire era pesado con cierto aroma en el que se mezcla lo agrio y lo dulzón empalagosamente, el aroma del sexo.

El vapor que exhalaba su cuerpo sudoroso, ese sudor espeso que precede al orgasmo.

Ella arqueba su cuerpo, con moviemientos casi felinos, probablemente respondiendo a un instinto atávico, tan antiguo como la humanidad, hundiendose en un espiral concupiscente llena de anelos. La espiral, siempre la espiral, esa era su vida una espiral constante, en la que aparentemente las situaciones se repiten, pero aunque no se daba cuenta, siempre había un avance, siempre había una diferencía, aunque la situación pareciese idéntica. De lo que no estaba segura si la espiral que marcaba su vida, era destrógira (es decir de izquierda a derecha) o levógira (de derecha a izquierda). En el paroxismo del acto no quería pensar en un hado siniestro, en una Parca despiadada, simplemente se dejaba llevar.

Daba igual quien era su partener en la escena, ella era el centro, su cuerpo lo ocupaba todo, sus moviemientos, eran los seismos que desplazaban masas ingentes de tierra a través de fluidos oceánicos, en definitiva ella era la diosa, la Potnia Therón, cerca del coxis llevaba tatuado el labris, si, era ella, y sus brazos se movian cual serpientes alrededor de sus senos.

El climax se acercaba, al mismo tiempo que se aceleraban sus movimientos de pantera, el terremoto iva subiendo en escala, daba igual que se hubiera hundido muchas veces en cloacas de amor corrompido con caidas de alebosa ingravided por ágoras oníricas, apátridas y misántropas, siempre alcanzó el orgasmo.

Su boca se entreabrio en el paróxismo último, y un gemido salió del centro mismo de sus ser, de su vientre brotó ambrosía, y como por ensalmo se creó un río del manjar de los dioses que se acoplo al cauce de su cuerpo. Poco a poco todo su cuerpo se fué volviendo del color de la tierra fertil, cuando concluyo la metamorfosis, el edén estaba bajo la bruma, como en el primer día.

Al amanecer abrió los ojos, la habitación volvía a ser fría, con una indescriptible desorientación se sentía vacia, su cuerpo volvía a ser el de siempre, salvo que en su dedo anular, en vez de uña tenía una hoja de olivo.


 
 
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