Cuando era niña, me llamaba sobre manera la atención ver correr a mi madre, casi nunca lo hacÃa, y su forma de correr me resultaba casi grotesca, no podÃa entender la causa de que diera saltitos y llevase los brazos pegados al tronco, algo en contra de la aerodinámica y la estética. Con los años, me he dado cuenta, que poco a poco yo voy corriendo del mismo modo, pego mis brazos para que no se caiga el bolso, y los saltitos están motivados por el calzado, de otra manera no serÃa capaz de mantener el equilibrio.
Ahora cada vez corro menos, generalmente es en pos de un autobus o por las escaleras del metro para que no se me escape ese tren que está apostado en el anden.
He llegado a la conclusión que cada edad tiene diferentes lenguajes corporales, es evidente que los de la vejez vienen motivados por el desgaste, he descubierto, que ya he dejado atrás el lengueje corporal de la juventud, aunque en otros aspectos (sociológicos) no lo parezca soy una mujer madura, por que aunque esta sociedad se empeñe, tenemos un aspecto biológico, no dejamos de ser animales supuestamente racionales.
Pero el asunto no se queda ahÃ, también nuestros mecanismos racionales cambian, para muestra un botón;
Sabado por la noche en la recien remodelada Plaza de Tirso de Molina, han instalado unos columpios zopotrónicos, uno de ellos llamo mi atención, una especie de cuenco que pretende ser un asiento, que te hace girar. Bueno, pues como imaginaran, allà que planta el pandero Constantinopla (Nombre tomado de la maldición del Escorpión de Jade, admiro profundamente a W Allen, por si alguien pensaba que era por el toponimo antiguo de la actual Estambul), me doy impulso.... y aquello empieza a girar, pero para mi sorpresa lejos de ir paulatinamente más despacio, aquello se va acelerando de un modo endiablado.
Pido socorro a los que me acompañaban en tan ridÃculo trance:
- Paradmeeeeeeeeeeeeeeeee
- No podemos no ves que nos llevas por delante con tus piernas.
A pesar del frenesà que los enloquecidos giros estaban infringiendo en mi cabeza, pude comprender que lo que decian era cierto, mis piernas quedaban colgando del cuenco del demonio, con lo que al girar a esa velocidad, lo que podÃa ocurrir es que me llevara por delante al incauto que intentase parar el jodido artefacto.
Yo trataba de salir, pero la forma del puñetero columpio no facilitaba las cosas, las piernas las tenÃa en el aire, y el culo encajado en el cuenco, yo echaba la espalda hacia adelante tratando de desencajarme, pero aquello cada vez daba vueltas a mayor velocidad. Durante algunos segundos pense en que me quedarÃa eternamente dando vueltas, las consecuencias de esta aceleración demencial no se hicieron esperar, uno de mis zapatos salió disparado, afortunadamente el improbisado proyectil no alcanzó a nadie.
Finalmente no me digan como consegui saltar del trasto asesino, trastabillándome y con una mareo insoportable, gracias a dios no me di contra el muro colocado a unos tres metros, por que a esas velocidades yo no sabÃa en que punto iva a saltar, ni contra ninguno de mis acompañantes que estaban alrededor del columpio totalmente impotentes ante la situación.
Cuando recuperé el habla, lo primero que hice fue largar sobre lo peligroso del trasto, como a nadie se le ocurria poner semejante peligro para que jugasen los niños.
Al dÃa siguiente volvà a pasar por el lugar, pero a las cuatro de la tarde, la plaza estaba infectada de niños, en ese preciso momento un niña se disponÃa a subirse en el mismo cuenco del incidente de la noche anterior, aguarde para ver que es lo que ocurrÃa, ni que decir tiene, que intuÃa el desastre.
La niña se sentó, hasta ahà todo normal, se dió impulso, tal y como yo habÃa hecho la noche anterior, y comenzo a girar, sonreÃa todo el rato, yo ya con esos giros estaba mareadÃsima el dÃa anterior. De pronto se oyo la voz de la que me figuro era su mabre y dijo:
- Alicia baja del columpio, que tienes que merendar.
Para mi alucine, la niña echa el cuerpo hacia atrás y el aparato se para, y la niña sale tan campante del columpio.
Como he dicho, hay unos mecanismos motrices para niños, maduros y ancianos, pero también unos mecanismos racionales distintos, se me está olvidando jugar, entro en otra fase.













07.11.06 @ 19:41