En mi última entrada hablaba de que todo puede ser peor. Es increible comprender que hasta las certezas que si que tenemos adquiridas pueden ser cruelmente más ciertas que nunca.
Todo puede ser increiblemente peor. Cuando crees tocar fondo, descubres que hay un fondo más abajo. Cuando esto sucede comprendes que puedes caer hasta el infinito, esa es la diferencia entre las personas que se hunden y creen tocar fondo y las que aprendemos que siempre puede ser peor, que no tiene por que existir un fondo, que puede haber una caida eterna.
Puede parecer un discurso lapidario, pero no lo es, lo que algunos llaman mal de ojo, lo que otros llaman gafe, otros mala suerte e incluso algunos depresión yo lo llevo con la mayor resignación, deportividad o paciencia, y a veces hasta con sentido del humor.
El 6 de noviembre nos anunciaron que a mi padre le tenian que operar del corazón para sustituirle la válvula aórtica. Es una operación con un porcentaje de exito de 9.999 sobre 10.000, no está mal. El día 5 de enero mi padre habría cumplido 67 años, lo celebramos en el tanatorio, había muerto el día 4 a las 9 de la noche.













05.02.08 @ 19:18